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Historia completa

Kiwi 🐱🐾

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La historia de Kiwi

Todo empezó en noviembre de 2025. Kiwi, que siempre había sido un gato activo y equilibrado, comenzó a mostrar episodios que nos preocuparon: perdía el equilibrio, se quedaba rígido y babeaba. En un principio pensamos que podía tratarse de algo digestivo.

Una placa reveló un posible bolo de comida en el estómago sin digerir, lo que parecía encajar con los síntomas. Con tratamiento protector gástrico, Kiwi mejoró durante un tiempo, y pudimos respirar un poco.

Pero en marzo de 2026 todo cambió.

El día 16 volvió a presentar un episodio similar, con comida nuevamente sin digerir. A los pocos días, tuvo otro episodio más. Esta vez, las pruebas indicaban que el estómago estaba vacío, lo que descartaba un origen digestivo y abría la posibilidad de un problema neurológico o incluso vascular.

Poco después, tuvimos que llevarlo a urgencias en AniCura Glòries, donde quedó ingresado.

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El diagnóstico

Tras varias pruebas, el diagnóstico fue claro y a la vez devastador: bloqueo auriculoventricular de tercer grado, acompañado de arritmias con episodios de bradicardia y taquicardia.

Un Holter de 24 horas confirmó la gravedad del problema: Kiwi había llegado a sufrir pausas cardíacas de hasta 15 segundos.

Nos explicaron que no existe un tratamiento farmacológico seguro en su caso. La medicación para la bradicardia provoca taquicardias, y la medicación para la taquicardia puede empeorar la bradicardia o incluso detener su corazón. Su problema no es estructural, sino eléctrico, y por eso la única solución posible es un marcapasos.

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La única opción: el marcapasos

La intervención debe realizarla un equipo de especialistas y tiene un coste aproximado de 4.700 euros, sin contar seguimiento, hospitalización o posibles imprevistos.

Desde entonces, hemos estado en contacto continuo con cardiología veterinaria para intentar agendar la operación lo antes posible, especialmente ahora que Kiwi se encuentra estable, sin otros problemas asociados, pero con un sistema eléctrico cardíaco que ya no funciona de forma segura.

De hecho, hace apenas unos días, la madrugada del 1 de mayo, Kiwi volvió a presentar síncopes. Aunque se recuperaba rápido y no había convulsiones ni babeo, los episodios fueron repetidos. A las 24 horas dejaron de aparecer, pero esto solo confirma lo que ya sabíamos: su corazón, aunque marque un ritmo aparentemente normal, no siempre bombea de forma eficaz.

Por eso no podemos alargar la espera.

Por qué Kiwi & Friends

Esta web nace para poder cubrir la operación de Kiwi y su tratamiento, pero también todo lo que viene después: revisiones, hospitalización, seguimiento cardiológico y posibles imprevistos.

Además, una parte importante del objetivo es poder devolver el dinero que hemos tenido que pedir prestado para llegar hasta aquí.

Estamos prácticamente sin margen, pero no podíamos no intentarlo.

Kiwi tiene una única oportunidad real de seguir viviendo una vida normal, y esa oportunidad depende de poder acceder al marcapasos a tiempo.

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